domingo 19 de octubre de 2008

Cuando la pasión vuelve...

Hay ciclos en los que bien bien no sabes que estás haciendo, ese era mi caso, y de golpe zaca, algo te hace cambiar toda la perspectiva.

En las últimas semanas no estaba demasiado bien. Un equipo sénior limpiado y saneado siempre es agradable, pero tenía tan pocos jugadores vivos entrenando, que a veces era simplemente vergonzante.

Y el destino lo cambió todo. Llevo unos entrenos realmente emocionado, quiero decir, me lo paso genial, noto que aprenden, y lo más importante, cada día tengo más jugadores que me hacen estar más atento y trabajar más duro.

La liga este año es muy larga, con muchos partidos, y no hay tiempo para trabajar como antes, se necesitan resultados ahora y aquí. Así que nada, toca encerrarse, como hice hoy todo el día, y sacar nuevas jugadas, tácticas, combinaciones, etc.

Cada temporada es una nueva vida...

miércoles 10 de septiembre de 2008

Quiero más entrenador quiero más!!!


A veces uno se lleva sorpresas agradables. Los inicios siempre son complicados, ya sabéis, que si este no viene porqué tiene la sele, que si este otro no viene porque está lesionado, el que se escaquea para no hacer la sesión física, etc.

Aún así, estos dos últimos entrenos he tenido gratificantes sorpresas. En un entreno físico, mientras todos estaban tirados por los suelos, yo sudando como un cerdo pero aguantando el tipo, un jugador mega motivado se me acercó y me empezó a gritar “quiero más entrenador, quiero más”, así que emulando a la típica peli americana le grité “de verdad quieres más jugador?” y él más motivado aún me respondió “si quiero más, déme más entrenador” así que después de flipar en colores, le hice hacer 15 flexiones, tres vueltas al campo en sprint y 20 abdominales.

Disfrutó de lo lindo ante la sorpresa de todos los compañeros.

Cuando acabó, el chico estaba destrozado, no podía más, pero aún así me miro sonriendo y vi que se me acercaba a pedir más, en ese instante de pánico por mi parte, toqué el silbato y di 2 minutos para agua.

Nunca me había pasado tener un hooligam en el equipo…

sábado 6 de septiembre de 2008

La forma de vestirse del entrenador también cuenta, y mucho


Hoy una entrada algo especial… parecerá una pasarela de moda.

Uno de los temas que me preocupaban más esta temporada era la forma de afrontar mi forma de actuar respecto a los jugadores, sobretodo en los entrenos.

La particularidad que dos de mis mejores amigos jueguen en el equipo es un hándicap. Eso si, al superar por edad y experiencia a todos los jugadores es un factor a mi favor.

La cuestión especial son los entrenos, este año me noto más serio, quizá sea porqué no tenía muchas ganas de entrenar, o simplemente porqué no me sale, pero me sirvió para plantearme este tema. En especial el tema del vestuario me parece básico, la imagen que da el entrenador a sus jugadores lo es todo. Al igual que no teniendo ni idea sobre cómo se llama este o aquel musculo me los aprendí para poder realizar calentamientos adecuados, la ropa en el entreno es algo vital a mi entender, ya que transmite muchas cosas, y más cuando hablamos de jóvenes jugadores.

Hará un par de años se habló en el club de poner un uniforme para entrenar al entrenador. Yo lo rechacé porqué me gustaba ponerme de corto y meterme en los entrenos, jugar el partidillo final, hacer algunos ejercicios. Por una parte para matar el gusanillo, y por otra porqué siempre iba corto de gente.

Aún así, me planteo esto. Una de mis cualidades es que me involucro y participo en los partidos, me dejo llevar, y eso me gusta también imprimirlo en los entrenos. Aún así, pienso que una cierta distancia es necesaria, para no convertirme en simplemente un compañero más, y sobretodo para mantener el orden y la disciplina.

Llegado a esto, como consigo esta mezcla? Se me antojan unas cuantas formulas, de aquellas estereotipadas:

  1. Ropa de calle. Me niego en rotundo, me siento incomodo, como fuera de todo, me gusta hacer ejemplos, defender, participar, tocar a la gente para modificar tal o cual movimiento. Por tanto fuera.

  2. Fútbol americano. Ropa deportiva al uso, estilo polo del club y pantalón corto, y un calzado deportivo cómodo. Al más puro estilo entrenador de futbol americano yankee. Lo probaré, aunque no me acabo de ver yo así.

  3. Básquet. El pantalón de deporte largo y un polo, silbato al cuello. Es una opción, pero no me acaba de gustar.

  4. Fútbol. Chándal del club, puro y duro. No me acaba de convencer. Me siento bastante incomodo cuando llevo chándales (lo sé, pedazo deportista que estoy hecho), y cuando esta temporada lo he tenido que llevar, me ponía solo la parte de arriba sobre jersey y pantalones.

Ciertamente, no me acaba de convencer ninguno. Cuando encuentre la fórmula perfecta para mi, os prometo fotos!

sábado 30 de agosto de 2008

Grandes errores que no deben cometer los entrenadores (II)


4 – Originalidad


Todo estaba inventado. Repetía una y otra vez los mismos esquemas y tácticas, estrategias, aquello que me habían enseñado. No funcionaba. Un día me vino la inspiración. Analicé fríamente al equipo y de sus fallos monté un sistema completamente fuera de lo común adaptado a nuestras fortalezas. Nadie lo entiende, y parecemos un caos, pero nos ha dado unos resultados increíbles, y los jugadores se sienten orgullosos de ello, además aprecian que los ejercicios sean variados.

5 – Admitir errores

El partido que marcó un antes y un después fue en el que después de perder de 1 en el último momento, entré en el vestuario, maldije y les solté “menuda cagada he tenido con las alineación”. Me gané el respeto de todos. Nadie admite los errores, hacerlo es una demostración de responsabilidad, de madurez. Hacerlo siempre. Nadie os reporchará por ello, al revés.

6 – Continuador

El más importante para mí. No soy un inventor, no hago nada diferente. Solo que por unos meses, quizá años, no recordé la gran lección que me enseñó mi abuelo (si, tranquilos, esto tiene mucha relación con el deporte XD) y es que somos continuadores de nuestros mayores.

Mi padre fue entrenador de fútbol muchos años, de fútbol regional, de aquel que hace hombres y destroza las rodillas en esos campos de tierra por los barrios. Él tenía un particular estilo, que lo hizo muy bueno, y es justamente hacía lo que camino, adaptándolo por supuesto, pero la base debe ser la misma, el ejemplo a seguir no lo tenía en libros ni en partidos ni en tácticas, estaba en mi propia casa, en la cena cada día.

Conclusión

En cuanto me dejé llevar por mis instintos, tuve claro hacía donde iba, y me di cuenta de los errores y de donde tenía que coger mi modelo, entonces la cosa empezó a mejorar en proporciones descomunales.

Estoy orgulloso de la temporada pasada, resultados malos, pero crecí como entrenador y como persona. Este año tengo muchas ganas de ver mi nueva forma de entrenar y de entender el deporte.

Os espero por aquí para contároslo!

jueves 28 de agosto de 2008

Grandes errores que no deben cometer los entrenadores


Ahora que ando en serio planificando la nueva temporada, me encuentro que una de las cosas más importantes es ser consciente de tus propios errores. Esta temporada pasada ha sido especial en el sentido que he madurado como técnico muchísimo más que la anterior. Ha sido sin duda una temporada extremadamente dura y sufrida, pero me ha dado grandes lecciones, que me gustaría compartir con vosotros, por una lado para preveniros, y por otra para que veáis lo inocente y novato que aún soy en esto...

1-Hacer las cosas sin sentido

Mi forma de entrenar no parecía que funcionaran bien, jugadores que lo dejaban, resultados malos, inestabilidad, poca cohesión. Por eso fui poco a poco modificando mi forma de entrenar copiando a veces a otros entrenadores, esto es bueno si se coge lo mejor de ellos y se adapta a tu propia forma de entrenar. Yo no hacía eso

Me convertí sin darme cuenta en un conjunto de cosas inconexas y sin mucho sentido, diferentes formas de entrenar que no encajaban. Las cosas poco a poco fueron a peor.

En cuanto me tiré la toalla, me solté “el pelo” y fui yo mismo, con mi particular forma de entrenar, los resultados llegaron en proporciones descomunales, y descubrí al técnico deportivo que llevaba dentro.

2-Complejos

Por mi vida profesional suelo tener una confianza en mi mismo bestial, pero el haber entrado tan joven a entrenar un equipo sénior, donde la media de edad incluso me superaba con algunos jugadores, me bajó mi propia autoestima. Cuando tus propios jugadores cuestionan los ejercicios, o simplemente des de la grada te están corrigiendo y diciendo que esto o aquello no funciona te acabas acomplejando, no arriesgando lo suficiente, ni diciendo información que quizá sea vital para no cagarla.

Como dije en lo anterior, en cuanto me desmelené el cambio sobrevino solo. Los jugadores notaron rápidamente que yo estaba cómodo, en mi salsa, y ellos mismos admitieron que jamás les habían transmitido tanta fuerza. Cada vez que alguien les decía que esto o lo otro lo hacían mal o se tenía que hacer de otra manera respondían lo mismo que yo “es que nosotros somos especiales”, de hecho éramos “nosotros mismos”, y eso es magia.

3 - Ser un monigote

Todos mis entrenadores y en general los de mi categoría son como estatuas griegas. Se sientan en el banquillo o se quedan levantados, de tanto en tanto dan alguna orden, y en el tiempo muerto repasan aquello que hemos hecho bien y lo que deberíamos mejorar, dejan jugar a los jugadores.

Pensé que eso era la forma habitual, pero de golpe cambié. Soy todo un nervio en la banda, me levanto, salto, grito, doy ordenes, animo fanáticamente todo el partido, acabo afónico, sudado, extasiado, disfruto con las canastas, con los puntos, hago cambios tácticos aquí y allá, llamo a la banda a los jugadores sin cesar, me descamiso, me vuelvo a camisar, doy grandes discursos motivadores en los intermedios. Soy yo mismo. Los jugadores se sienten muy confiados, porque ven que estoy con ellos jugando, además responden muy bien a hacer cambios y probar cosas locas durante los partidos, porque somos especiales, y lo demostramos. Mejoró nuestro juego y mucho.


Y continuará.... que me quedan otros errores XD

sábado 23 de agosto de 2008

Verano de cambios, demasiados



Antes de nada, pedir perdón por no escribir más, pero no tenía ánimos. He pasado una muy mala etapa personal: una separación dura y dolorosa, enfermedades en la familia, una de ellas acabó en defunción, los que pensaba que eran mis amigos me dejaron tirado, cambio de trabajo, y bueno, incluso cambios físicos en mí. Mi vida es completamente diferente a hace un año. Como veis, aburrirme no me aburro.

Tema deportivo, pues bueno, la temporada acabó en desastre, tanto deportivo como institucional, hubo cambio de Presidente y de Junta, celebramos una Asamblea General muy placida, extraño, se votó un nuevo reglamento interno y varias cosas interesantes. Hemos conseguido unos sponsors nuevos, y el Club parece que empieza a funcionar mejor, el cambio ha sido positivo.

Lo que os interesa: me negué a continuar otro año, ya no podía más, era demasiado. Aún así, me presionaron de tal manera que al final acepté un año más, pero con condiciones: control más fuerte sobre mi persona (estoy harto de ser un salvador, un eterno capitán, un símbolo, y que no se me valore por lo que hago en la pista si no por lo que simbolizo), una renovación total de la plantilla, y el código interno.

Así que, aquí me tenéis, el día 1 empezamos los entrenos, y esta semana va a ser de locos, pues tenemos que cerrar unos 5 fichajes, casi el 60% de la plantilla es nueva, y yo soy un año más viejo.

Nos vemos en unos días con historias diversas!

martes 1 de abril de 2008

Volveremos



Volveremos: Es lo que pensé cuando me sacaba la lagrima justo antes de entrar en el vestuario.

Los primeros minutos muy bien, aguantamos a un equipo bastante más bueno de lo que ya esperábamos, pero nos superaban de tal manera que nos metieron un parcial tremendo. La primera parte acabó con una diferencia abismal.

La charla de la media parte fue más importante de lo que pensé. Era la primera vez que no sabía que decir, aún así saqué lo poco de esperanza que me quedaba e hice una insubstancial charla indicando los errores principales y aportando algunas soluciones. Sobretodo intenté transmitirles la idea de que "era posible" porqué realmente lo pensaba, no sabía como, pero pensaba que sería posible. Eso y que el marcador se ponía a 0, que empezáramos de nuevo.

Salimos mucho más tranquilos, más centrados, mucho más orden, y los resultados empezaron a llegar, nuestra defensa se centró, cesaron y dimos replicas a cada ataque con bastante gracia y buen juego.

La segunda parte empate, grandisimo resultado si no fuera por el acumulado de la primera parte. Con una buena sensación pero un regusto malisimo de boca, di la mano al otro entrenador, felicité al árbitro por el partido (se estrenaba en la categoría y era amigo mío, me parece que he sido el primer entrenador en animar al árbitro durante un partido) y luego esperé a que todos hubieran entrado al vestuario, miré la pista, a los que quedaban por las gradas, repetí mi volveremos interior y tiré pa' lante.

Charla rara, pienso que todos notaron que estaba extraño, supongo que ellos, como ya so confesé, no se daban cuenta de la situación. Acabé como pude, ya que en verdad me estaba derrumbando por dentro y poco más. En el fondo es que estaba orgulloso de ellos, no habían jugado tan mal, nadie se esperaba que lo hicieran tan bien, y lo hicieron juntos, en grupo, como una piña (como en la imagen). No podía meter bronca, no podía hacer nada más que felicitarlos, pero no lo entendían, ni yo. Tenía ganas de abrazarlos uno a uno, pero no me atreví.

Por la noche quedé con un jugador, luego con un amigo, y luego con un amigo-directivo. Para ver si así se me iba el mal gusto que aún horas después tenía en la boca. Al final vi a todos y no vi a nadie. Necesitaba estar solo... empecé a caminar por Barcelona como quien no quiere la cosa, armado con el mp3 y un par de canciones, se me pasaron unas tres horas, y acabé en el césped (mojado) aquel del Maremágnum estirado llorando un rato. No era de desesperación, era simplemente no sé, pena, nostalgia, me plantee muchas cosas, supongo que estaba deprimido. Pero no lo sé.

Pensaba: cual será el siguiente reto? Volveremos... nosotros podemos...